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Fotolibro (0): por qué compartir el proceso. Ética, comunidad y pensamiento visual desde Cuaderno de campo


Introducción

De la imagen al libro, del resultado al proceso


Este blog ha recorrido hasta ahora un camino necesario: desmontar mitos, revisar dogmas y ampliar el marco desde el que entendemos la fotografía contemporánea.


Hemos hablado del momento decisivo y su crisis, de la belleza de lo no decisivo, de la Gestalt y sus límites, de la neuroestética, de la narración visual, de la ausencia, del archivo, de la ficción documental y de la fotografía como lenguaje. No ha sido un rodeo: ha sido la preparación del terreno.


El fotolibro no aparece aquí como un formato más ni como una moda reciente, sino como una consecuencia lógica de todo lo anterior.

Si la fotografía es lenguaje, el fotolibro es discurso.

Si la imagen aislada es una palabra, el libro es pensamiento articulado en el tiempo.


Este nuevo bloque del blog inaugura un curso completo sobre fotolibro, desde su concepción hasta su llegada al lector final. Un curso abierto, progresivo y honesto, que toma como eje un proyecto real —Cuaderno de campo— y que se apoya en una convicción clara:


Compartir el proceso genera conocimiento, comunidad y pensamiento crítico.


I. Por qué un curso abierto sobre fotolibro

Aprender mostrando, no ocultando


Durante demasiado tiempo, el conocimiento en fotografía —y especialmente en torno al fotolibro— ha circulado de forma fragmentaria, opaca o elitista: talleres cerrados, procesos invisibles, resultados descontextualizados.


Frente a esa lógica, este curso propone lo contrario: mostrar el camino completo, con dudas, decisiones, errores y contradicciones.


No se trata de enseñar un método infalible ni de ofrecer recetas cerradas, sino de hacer visible el pensamiento que hay detrás de un libro. Porque un fotolibro no se construye desde la certeza, sino desde la pregunta constante.


Este planteamiento conecta directamente con una idea que atraviesa todas las entradas anteriores del blog:la fotografía no es solo una práctica visual, es una forma de pensamiento.


II. Autodidactismo, generosidad y comunidad

Una ética de trabajo compartida


El curso se sostiene sobre una ética clara: se puede ser autodidacta sin estar solo. Compartir referencias, procesos y herramientas no empobrece el trabajo propio; al contrario, lo afina, lo cuestiona y lo sitúa en diálogo.


Este enfoque no es nuevo. Está en la base de muchas de las prácticas que hoy consideramos fundamentales en la historia del fotolibro: colectivos, editoriales independientes, escuelas informales, espacios periféricos. El conocimiento en fotografía ha crecido, históricamente, de forma horizontal.


El blog se convierte así en un espacio de aprendizaje colectivo, donde el lector no es un consumidor pasivo, sino un interlocutor activo. Leer, aquí, también implica pensar y posicionarse.


III. Cuaderno de campo como caso real (y vulnerable)

No un modelo, sino un proceso


Todas las entradas del curso se articularán a partir de Cuaderno de campo. No como ejemplo idealizado, sino como caso real, con sus límites, sus decisiones y sus renuncias.


Trabajar con un proyecto propio implica asumir una doble exposición:

  • mostrar las imágenes,

  • y mostrar cómo se piensan, se ordenan y se descartan.


Esta elección responde a una idea central que atraviesa todo el curso:un fotolibro no se entiende desde fuera, se entiende desde dentro del proceso.


Cuaderno de campo permitirá hablar de archivo, tiempo, infancia, memoria, narración y ritmo, conectando de forma directa con entradas previas como El álbum de familia, Documentalismo doméstico o La representación de la ausencia.


IV. El fotolibro como forma de pensamiento contemporáneo

Frente a la imagen suelta


Vivimos en una cultura dominada por la imagen aislada, rápida y descontextualizada. La fotografía circula hoy principalmente como fragmento: en redes sociales, en pantallas, en flujos incesantes de consumo visual.


En ese contexto, el fotolibro propone otra cosa: tiempo, secuencia y atención.


El libro se convierte en:

  • un espacio de lectura lenta,

  • un recorrido guiado,

  • una experiencia física y mental.


Aquí se activa de forma directa lo trabajado en Narrar con fotografías y La fotografía como lenguaje visual: el sentido no está solo en la imagen, sino en la relación entre imágenes.


En fotografía, como ya se ha señalado, 1 + 1 = 3.


V. Una genealogía necesaria

Sin listas cerradas ni relatos heroicos


El curso no parte de cero ni ignora la historia. Al contrario: se apoya en una genealogía clara que va del álbum familiar al fotolibro contemporáneo, pasando por el documental clásico, su crisis y su reformulación.


Movimientos como Provoke, en Japón, marcaron un punto de inflexión decisivo a finales de los años sesenta: ruptura del realismo clásico, aceptación del grano, el desenfoque, el error y la subjetividad. El libro dejó de ser un contenedor para convertirse en obra total, donde diseño, secuencia y materialidad forman parte del discurso.


Este giro histórico es fundamental para entender por qué hoy el fotolibro es uno de los formatos centrales de la fotografía contemporánea, como se desarrollará en el Bloque I del curso.





VI. Edición, secuencia y responsabilidad

Donde la fotografía se convierte en relato


Uno de los aprendizajes clave que recorrerá todo el curso es este:

Editar no es seleccionar las mejores fotos, es tomar decisiones de sentido.


Editar implica:

  • excluir,

  • ordenar,

  • generar ritmo,

  • construir silencios.


La secuencia es el lugar donde la fotografía se convierte en relato. Aquí entran en juego conceptos ya trabajados en el blog: polisemia, elipsis, lector como coautor, lectura tutelada. El fotolibro no es inocente: propone una experiencia y orienta una interpretación.


Por eso, aprender a hacer un fotolibro es también aprender a asumir responsabilidad sobre lo que se muestra y cómo se muestra.


VII. Qué va a ocurrir a partir de ahora


Las próximas entradas desarrollarán, paso a paso:

  • por qué el fotolibro hoy,

  • cómo se concibe un proyecto de libro,

  • cómo se edita y se secuencia,

  • cómo se diseña y se materializa,

  • y cómo se publica y circula.


Cada entrada estará claramente identificada como parte del curso de fotolibro, conectada con las anteriores y acompañada de referencias visuales que ayuden a leer el texto también desde la imagen.


Este curso no pretende ofrecer recetas cerradas. Pretende algo más ambicioso y más necesario: dotar de herramientas para pensar.


Cierre

Compartir el proceso para construir comunidad


Compartir cómo se hace un fotolibro no es renunciar a la autoría; es ampliarla. Es asumir que el conocimiento crece cuando circula y que la fotografía, como lenguaje, se enriquece cuando se piensa colectivamente.


Este curso comienza aquí, pero no se construirá en solitario. Se construirá en diálogo: con las entradas previas del blog, con los referentes históricos y contemporáneos, y con quienes decidan recorrer este camino.


A partir de ahora, cada nueva entrada será un paso más en ese recorrido.

 
 
 

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