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John Szarkowski fotografía: el ojo del curador y la mirada moderna

Actualizado: 3 feb


John Szarkowski




Introducción: el hombre que enseñó a mirar la fotografía.


Hablar de fotografía en el siglo XX no es solo hablar de imágenes, sino de los marcos desde los que aprendimos a mirarlas.


Entre esas miradas fundacionales, pocas han sido tan influyentes como la de John Szarkowski, director del departamento de fotografía del MoMA de Nueva York entre 1962 y 1991.


Szarkowski no fue únicamente un curador ni un gestor institucional.


Fue, sobre todo, un pedagogo de la mirada. Su aportación principal no consistió en dictar qué era buena o mala fotografía, sino en ofrecer herramientas para comprenderla.


En un momento histórico en el que la fotografía todavía luchaba por ser reconocida como lenguaje artístico autónomo, Szarkowski construyó un marco decisivo: enseñó a leer la fotografía como lenguaje visual, con reglas propias, tensiones internas y una lógica distinta a la de la pintura o la literatura.


Este texto no aborda a Szarkowski como figura histórica, sino como base conceptual imprescindible para entender cómo miramos fotografías hoy, y por qué su pensamiento sigue siendo clave para trabajar con serie, secuencia y fotolibro.




John Szarkowski fotografía y The Photographer’s Eye: cinco maneras de ver


En 1966, Szarkowski publicó The Photographer’s Eye, un libro y exposición que marcaron un antes y un después. Allí sintetizó la fotografía en cinco cuestiones fundamentales que ayudaban a analizar cualquier imagen:



The Photographer’s Eye

  1. La cosa en sí: la fotografía no imita la pintura; su fuerza está en capturar lo real, incluso lo banal.

  2. El detalle: cada fragmento puede ser significativo; lo que el fotógrafo selecciona del caos importa tanto como lo que omite.

  3. El marco: la fotografía delimita, corta, decide dónde empieza y termina el mundo visible.

  4. El tiempo: toda foto es un instante detenido, una huella del “aquí y ahora”.

  5. El punto de vista: la posición del fotógrafo, literal y simbólica, es inseparable de la imagen.



Estas categorías no eran dogmas, sino herramientas para comprender por qué una foto funciona. Al igual que Cartier-Bresson nos habló del “momento decisivo”, Szarkowski nos dio un vocabulario para descifrarlo.




Szarkowski como curador: descubridor de voces


Más allá de la teoría, Szarkowski cambió el rumbo de la fotografía a través de su rol como curador. Desde el MoMA organizó exposiciones que lanzaron carreras y consolidaron visiones:


  • Diane Arbus: en 1972, su retrospectiva en el MoMA fue un terremoto cultural. Szarkowski defendió su mirada incómoda sobre lo marginal, rompiendo la frontera entre lo aceptable y lo perturbador.

  • Garry Winogrand y Lee Friedlander: con ellos articuló el discurso de la “fotografía callejera” americana, caótica, fragmentaria, irreverente.

  • William Eggleston: en 1976, Szarkowski presentó su trabajo en color, hasta entonces considerado vulgar o amateur. Aquella exposición fue polémica, pero hoy se reconoce como el inicio del reconocimiento del color en la fotografía artística.





Cada decisión de Szarkowski fue un acto de riesgo y de pedagogía: apostar por autores incómodos, abrir nuevas lecturas y legitimar caminos que parecían marginales.




El ojo crítico: enseñar a leer más allá de lo obvio


Lo esencial en Szarkowski fue su capacidad de transmitir que una fotografía no es solo lo que muestra, sino cómo lo muestra.


Sus textos, siempre claros y accesibles, enseñaban al espectador a fijarse en el encuadre, en el detalle aparentemente trivial, en lo que queda fuera de campo.


Por eso, Szarkowski puede leerse como un puente entre la práctica fotográfica y la psicología de la percepción: igual que la Gestalt nos explica cómo organizamos visualmente el mundo, él nos dio claves para organizar nuestra lectura de la imagen fotográfica.




Ejemplos que ilustran su legado


  • Diane Arbus – Child with a toy hand grenade in Central Park (1962): Szarkowski la leyó no como simple retrato, sino como la construcción de una narrativa inquietante en un instante cotidiano.

  • William Eggleston – The Red Ceiling (1973): lo que muchos consideraron una foto vulgar de una habitación anodina, Szarkowski lo interpretó como un estallido de color cargado de tensión emocional.

  • Garry Winogrand – Women are beautiful (1975): caóticas y fragmentadas, estas fotos muestran que el desorden también puede ser una forma de orden visual.


En todos estos casos, lo importante no era solo la foto en sí, sino cómo enseñarla y cómo verla.




Conclusión: Szarkowski y el aprendizaje de mirar


Por qué Szarkowski es una base del curso


John Szarkowski no fue fotógrafo en el sentido clásico. Su legado no está en una obra personal, sino en haber definido cómo pensamos la fotografía.


Si Cartier-Bresson nos enseñó a buscar el instante, Szarkowski nos enseñó a comprenderlo.


Si el fotógrafo decide cuándo disparar, el espectador —educado— decide cómo leer.


Este curso parte de esa premisa:no se puede editar, secuenciar ni construir un fotolibro sin haber aprendido antes a mirar críticamente una imagen.


Szarkowski nos dejó esa lección fundamental:toda fotografía es una decisión, y toda decisión merece ser pensada.

 
 
 

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